¡Que vuelva la monarquía, coño!

imagenes-1-67Ya llega. Ya está a un paso.El tocahuevos y sus secuaces casi están doblando la esquina y parece que cada año viene mejor pertrechado para seguir rompiendo los moldes de la tradición ibérica. Cacho cabrón.
Desde este modesto blog propongo un boicot total, sin fisuras, sin cagaleras, contra el viejo abusador de falsas ilusiones.
Hemos de conseguir que vuelvan por sus fueros los entrañables y auténticos Reyes Magos.
Durante este próximo tiempo de festejos y regalos propongo, sin que sirva de precedente, ser más monárquicos que Chindasvinto o el ABC.
Luchemos hombro con hombro contra ese seboso abuelo que se cuela en nuestros hogares con engañifas.
¡Vivan los Reyes!. ¡Abajo el viejo de la Coca (Cola)!.
¡Que vuelva la monarquía, coño! (Aunque sólo sea este mes, no seamos tiquismiquis)

Ya verás tú como al final volquemos y no habrá grúa que nos levante.

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Tras meses y meses y meses y más meses de espera para la formación de un nuevo gobierno uno esperaba que los políticos llegaran a algún acuerdo. Alguien, tonto de mí por pensar esto, debería tener cierta sensibilidad acústica y escuchar los gritos y lamentos del vulgo clamando (implorando) ser escuchado. ¡Qué va!, más sordos que un besugo y engordando por días.

Tras el fiasco de las investiduras imposibles todos los dirigentes políticos han hablado de que ‘hay que llegar a acuerdos, no se pueden celebrar unas terceras elecciones, sería vergonzoso para España y los españoles’. Lo han clamado a los cuatro vientos sin reírse y sin ponerse colorados ante cámaras y micrófonos. Pero ninguno ha dicho lo que realmente es su deseo (y casi necesidad) … que las haya o haiga. Su intención de arañar votos con una nueva campaña electoral es claramente perceptible al tacto (las ganas de acariciar con el puño sus beatíficos rostros es palpable entre el personal de a pie).

Lamentablemente, y aunque tienen serias sospechas de que esto podría suceder, la cierta amenaza parece que no les impide seguir con el guión y no les preocupa demasiado que el cuello de sus camisas y camisetas se manche de sangre. Y eso que alguno ya ha cobrado (no quiero decir su nombre pero se llama Pedro).

Ya verás tú como al final volquemos y no habrá grúa que nos levante.