Yo solo oigo BLUES ‘n’ ROCK

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…con lo bien que lo hago…

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Los tiempos adelantan que es una barbaridad.

Los tiempos adelantan que es una barbaridad. Eso decían medio escandalizados y medio abisiblaos mis abuelos. Muchas veces pienso que si hoy regresaran de improviso de su viaje a no se sabe donde se abisiblarían[…]

Prefiero mirar y ver

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Mi último nuevo deseo

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Proceloso, profundo, oscuro y frío océano

Esto no mejora. La sensación que tenemos la gente de a pie del estado general de nuestro país (es decir de nuestro trabajo, bolsillo, problemas sociales y política) es muy distinta a la que desde[…]

El gallinero

En nuestro país, España (de momento), estamos viviendo una etapa de desesperanza político-social realmente alarmante.  Nunca, es cierto, los españoles hemos tenido nada claro que la visión de futuro de nuestros gobernantes llegara más lejos[…]

El gallinero

Categorías: Uncategorized
Publicado el: 27/02/2017

En nuestro país, España (de momento), estamos viviendo una etapa de desesperanza político-social realmente alarmante. 
Nunca, es cierto, los españoles hemos tenido nada claro que la visión de futuro de nuestros gobernantes llegara más lejos que las siguientes elecciones (generales, autonómicas, municipales o de presidente de comunidad de vecinos). Pero eso tampoco nunca ha significado que no pudieramos creer que alguna vez, por fin, nuestra clase política fuera a un buen oftalmólogo que les pusiera a punto esta visión de futuro. Hasta hoy. Hoy ya no nos fiamos de los oftalmólogos tampoco.

 Asistimos pasmados al como en los gallineros que son nuestras cámaras de representación populares, los gallos de pelea de las diferentes formaciones políticas luchan a muerte para alcanzar el palo de estos gallineros y vigilar a sus harenes de gallinas. Pero estas gallinas huyen despavoridas ante la visión de las peleas. Y dejan de poner huevos.

 

Nosotros somos esas gallinas que ya no ponen huevos y nuestros huevos son nuestros trabajos. Mientras los gallos de pelea políticos se despedazan nosotros vamos de un lado a otro cacareando y buscando un refugio donde guarecernos de la sangre y las plumas desparramadas por las luchas. Esperamos que haya un ganador para que nos vuelva a reunir y apaciguar los cacareos. Nos da lo mismo si el gallo vencedor después podrá cumplir con sus obligaciones, e incluso durante un tiempo, si esas obligaciones están bajo mínimos, pensaremos que está recuperándose de las heridas. Mientras tanto seguiremos sin poner huevos, sin trabajar, hasta que las heridas estén ya sanadas y el gallo pueda volver a su quehacer diario.

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